CHAMANISMO TEWINALPA (Extracto del libro ” Semilla de libertad”, por Eva Mª Guinama Tewinalpa)

Chamanismo Tewinalpa
“Semillas de libertad”

1

“Inspirando, me veo a mi misma como una montaña…
Espirando…me siento sólida.
Inspirando, me veo a mi misma como espacio…
Espirando, me siento libre.
Inspirando tomo impulso para dirigir la lanza creadora…
Espirando observo el fruto de la semilla Tewinalpa.
… … …

Tan Tan Tu Wayó… daokalé…
tan tan Tu Wayó… daokalé..
Nen, nen, tewinalpa!
oh masi on té…

… … …
Llegó el tiempo del no tiempo, y el espacio del no espacio…
El Universo entero existe en mi interior,
y yo me encuentro en el Universo y soy parte de él.
En el vacío eterno de la fuente consciente,
la semilla Tewinalpa resurge, brota y crece,
con la dirección de la voluntad Universal del Gran Espíritu Divino”

(Guinama Tewinalpa 7/05/2013)

El linaje Tewinalpa surge como una exhalación del corazón de hombres y mujeres despiertos, que forman parte de la sociedad moderna. Un llamamiento vital e interno, a despojarse de todo aquello que nos impide expandir nuestra propia luz, nuestra esencia y verdad como seres humanos. Es un canto del alma a la libertad de Ser.
Desde todos los rincones del mundo, caminantes Tewinalpas recogen y recuerdan los conocimientos de nuestros ancestros, olvidados en la vorágine del rápido y plástico movimiento social. Nacen como enlazadores del hombre, con su propio significado o sentido.
La palabra Tewinalpa, significa semilla. Ampliando más su sentido, podemos decir “semilla plantada en lugar Sagrado”.
¿De qué semilla se trata? ¿De qué lugar Sagrado hablamos? Como semilla, nos habla de un potencial a desarrollar, es decir, hay algo inherente, implícito en su esencia, que germinará y dará como fruto un gran árbol.
El espacio Sagrado en el que éste crecerá, no puede ser otro que el interior del Ser Humano, asociado arquetípicamente con el corazón. Esta semilla en crecimiento, se afianzará como el árbol de la Libertad.

Es importante aclarar, que el término “libertad”, nos habla del Ser que Es, manifestando su totalidad sin censuras, ni estructuras limitantes. No hablamos del ser que se abandona, si no del que fluye consciente de cada uno de sus pasos.

Descubrir nuestra conexión ancestral, nos permite transformar nuestras creencias y hábitos. Ante nuestros ojos surge una nueva forma de entender el mundo, que se encuentra en perfecta armonía con nuestros sueños.

Mi primera experiencia de conexión con la familia Tewinalpa, tuvo lugar de forma casual e inesperada. Nada me hacía presagiar que aquella mañana, conectaría con mis raíces ancestrales, dando renacimiento y mayor sentido a mi vida.
Varios días a la semana, mi hermana de luz, (bautizada en este proceso como Mangué Tewinalpa) y yo (Guinama Tewinalpa), conectábamos para establecer consciencia, sobre diferentes aspectos de nuestra vida. Compartir percepciones, sentimientos y canalizaciones recibidas por diferentes vías.
Aquel día, nuestra conexión casi telepática, era más intensa que nunca. Pronto y casi sin proponérnoslo, comenzamos a canalizar, transportándonos completamente a una realidad paralela y simultanea en el no tiempo-no espacio. He aquí la transmisión más gráfica posible de nuestra experiencia, teniendo en cuenta que la energía contenida en un profundo proceso interno, queda ciertamente limitada al querer recogerla con palabras.

“Nos encontrábamos en algún lugar muy próximo a la selva amazónica. Al menos, esa es la descripción que podría hacer de un lugar al que mi mente tenía acceso consciente por primera vez. Ubicada en una aldea de tierra rojiza, rodeada de vegetación espesa y altos árboles.
Entorno a una pequeña placita coronada por un fuego central, se situaban un grupo de casitas de base circular y tejados de paja y hojas. Parecían encaladas de blanco y decoradas con pinturas rojizas.No tardamos en comprobar, que formábamos parte de una gran familia. Nuestros cabellos de color negro brillante, largos y lisos. Nuestros ojos grandes, rasgados y negros. No creo que alcanzáramos la edad de 22 años.
Sentimos la llamada de una anciana mujer, de largos y canosos cabellos. Sus manos, de dedos gorditos y cuarteados, nos desvelaban la experiencia de sus años vividos. Las arruguitas de sus ojos, su gran sabiduría. Se movía de forma pausada y comedida, no obstante aquella anciana mujer, gozaba de la agilidad y flexibilidad de una joven atleta. La abuela Changüe, mujer medicina y chamán de nuestra tribu, era nuestra maestra y guía de aprendizaje.
Me llamó la atención su collar de piezas de madera marrón, con semillas rojas, del que colgaba el caparazón de una Tortuga, del tamaño de la palma de una mano.
Nos hizo indicaciones, para que la siguiéramos hasta la boca de una cueva, escondida entre la vegetación.
La seguimos hasta aquel enigmático lugar. Nos sentamos en el suelo frente a ella, sin quitar ojo a cada uno de sus movimientos. De un saco de colores, sacó una planta y nos la mostró. De sus grandes raíces, se desprendían pequeños terrones de tierra rojiza. Hermosas hojas verdes y brillantes, entre las que destacaban unos frutos redondeados y rojos.
La abuela, ante nuestra atenta mirada, partió vigorosamente la planta en varios pedazos.
Nos entregó un trozo a cada una, y afirmó: -“Tenéis que devolver la vida a este ser”

Magué y yo, nos miramos intentando comprender el acertijo de la abuela. Aparentemente resultaba complicado devolver la vida a esa pequeña criatura hecha trizas.
La observamos por unos instantes, hasta que reparamos en los frutos rojizos. Abrí uno de los frutos con las uñas y vi unas hermosas semillas amarillas.

-“Abuela Changüe, ¿Debemos plantar las semillas?”- pregunté con inocencia.
– “En un lugar Sagrado, Guinama. En un lugar Sagrado”- asintió la abuela.

Comprendida, solo en apariencia, la enseñanza. Asentimos con la mirada y nos levantamos para ponernos manos a la obra con la tarea.
– Nen nen tewinalpa!!! (No, no solteís las semillas!!!)- nos despidió la abuela

Nuestra primera misión, buscar un lugar sagrado para depositar las semillas y devolver a la vida la simiente de la planta.

Caminábamos saltando y brincando, junto a la orilla de un pequeño río de aguas cristalinas que rodeaba la aldea. Mientras cantábamos, golpeábamos con ritmo, unos pequeños mantelitos de cuero, que se ceñían en nuestras piernas (un sonido muy similar al que se produce al golpear el tambor chamánico):

“Tan Tan Tu Wayó… daokalé…
tan tan Tu Wayó… daokalé…
Nen, nen, tewinalpa!
oh masi on té…”

Entre cantos y juegos, sorteábamos pequeños arbusto. Fingí caerme y Mangué alargó su fuerte brazo para cogerme. Tiré de él, y las dos caímos rodando entre carcajadas.

Los tambores de la aldea, comenzaron a sonar fuertemente. Las dos sabíamos por la intensidad y el ritmo, que aquello no era buena señal. Cuando quisimos incorporarnos, ante nuestros ojos, dos hombres blancos. Apenas nos dio tiempo a ver sus rostros. Nos cogieron en volandas y comenzaron a caminar en diferentes direcciones.

– Guinama!- gritaba mi hermana
– Mangué!!! Nen nen Tewinalpa- la grité mostrando los frutos rojos.

Mangué me mostró sus semillas.
Sin obviar la misión que la abuela nos había encomendado, y siendo conscientes de lo que podía significar la situación que estábamos viviendo, Mangué y yo, metimos los frutos en nuestra boca y los tragamos mientras repetíamos sin cesar:
-“Nen nen Tewinalpa!!!

Un gran sentimiento de veneración a la vida, y Amor a mi pueblo, me condujo de forma espontánea a realizar una serie de invocaciones al Espíritu del Búfalo Blanco:
“Amado Hermano Búfalo Blanco, invoco a tu justo y sabio poder. Aviva el humo blanco de tu pipa Sagrada, y guíanos en el encuentro de la Paz. Ayuda a mi pueblo!”
Ante mis ojos, y ante los ojos de hombre Blanco, el Gran Espíritu del Búfalo Blanco se manifestó.

Caí al suelo en un golpe seco. El hombre blanco que me portaba, salió corriendo despavorido. En apenas unos segundos, me reencontré con mi hermana. Nos fundimos en un gran abrazo, mientras nos susurramos al oído: “Nen nen Tewinalpa”.

La semilla había sido plantada. Nuestro interior era el lugar Sagrado.

Tras esta canalización, ambas comprendimos nuestra misión como portadoras de la Semilla Sagrada. La abuela Changué nos había mostrado la primera de una numerosa colección de grandes enseñanzas, que posteriormente recibiríamos, para compartir con nuestros hermanos del mundo moderno.

Desde aquel día, hasta el momento presente, el camino nos ha regalado el reencuentro con numerosos hermanos y hermanas de tribu, cuyo sentimiento, intuición y sus propias canalizaciones, les ha llevado a recordar su pertenencia común al mismo grupo de almas. Renaciendo así la familia Tewinalpa.

Conectar con mi pueblo chamánico, me permitió experimentar una gran emoción de reencuentro con el Todo. Fue en ese mágico instante, cuando percibí una sensación de comprensión absoluta, de un plan global del que formamos parte. Sería muy difícil intentar explicarlo, pero podría resumirlo del siguiente modo:
“Todo cobró un claro sentido.
Cuando la verdad se manifiesta, es incuestionable”

Un hermano Tewinalpa, es un hermano chamán que ha salido de la prisión de las ideas preconcebidas y decide vivir en la LIBERTAD DE SER. Para conseguirlo, debe romper con todo lo anteriormente establecido en sus estructuras mentales y a través de una conciencia diferente, RENACER. Debe utilizar la LIBERTAD adquirida, en su beneficio y en el beneficio de los demás.
Los hermanos Tewinalpa comparten una serie de prácticas en sus vidas. De estas prácticas comunes, se concreta la “Declaración de Principios Tewinalpa”
1. Cada cosa tiene una energía del alma (una esencia incorpórea e inmortal), es parte sagrada de la vida. La conexión entre las plantas, los animales, los elementos, los antepasados, descendientes, los seres humanos, mentes, vidas, espíritus, cuerpos, seres y almas, es natural, y todos son iguales y parte de un Todo sagrado.
2. Existen múltiples estados de conciencia o realidades. A menudo llamamos a estos estados de conciencia “el mundo espiritual”. Hay una conexión entre el espíritu y el mundo físico.
3. Cada ser humano tiene una capacidad natural para tener acceso directo a su mundo espiritual. No se necesita ningún intermediario.
4. Los seres humanos pueden conectar o viajar hacia el mundo de la esencia espiritual, a voluntad. Durante miles de años los seres humanos han conectado con el mundo espiritual con el propósito de:
– La resolución de problemas, la curación espiritual de uno mismo y los demás.
– La iluminación espiritual.
– La práctica chamánica, las costumbres tribales, la recuperación de la antigua sabiduría, la comunicación con la naturaleza, restablecer el equilibrio y la armonía en la vida, el empoderamiento, la integración, la creación de una vida con sentido, la curación de nuestro entorno, el descubrimiento de lugares de poder, la recuperación de la historia y la reconexión ancestral.
– La Unidad con el universo, la exploración más amplia de la realidad.
– Herramientas y técnicas, facilitan la comunicación y la recopilación de conocimientos del mundo de los espíritus. Una técnica, es el uso de ritmo de tambor (u otros instrumentos de percusión) entre 220 y 260 latidos por minuto. Este patrón rítmico, facilita la conexión entre el mundo humano y el espíritu (lo que nosotros llamamos el viaje chamánico). Otras técnicas son el baile, el canto, construcción de altares, el movimiento, la meditación y el trance con el fuego. Las herramientas incluyen: tambores, plumas para la limpieza, música, plantas medicinales para la quema y la ingestión, los elementos oraculares, velas, campanas, cascabeles, y multiples instrumentos a veces construidos con elementos de la propia naturaleza como la fricción de palos o piedras, por ejemplo.
– La conexión a la realidad no ordinaria puede tener lugar en la vigilia y en el sueño. En forma de clarividencia (ver), psicometría (sensación de tocar), clariaudiencia (oír y escuchar). Puede presentarse a través de la percepción interna en nuestra pantalla mental, o exteriorizada a través del medio natural.
– En el mundo de los espíritus, existen guías espirituales, maestros, padres, entidades energéticas. Estos seres también existen en nuestra realidad de la vigilia fuera de la gama de nuestros cinco sentidos.
– Se mantiene una relación fuerte, de confianza y de trabajo entre los guías espirituales benevolentes y los seres humanos. Los seres humanos refuerzan esta relación cuando deciden explorar el conocimiento sagrado y recordar la sabiduría del mundo espiritual
– El ritual y la ceremonia son actos sagrados que reconocen y fortalecen nuestra conexión con el mundo espiritual y el alma sagrada de la vida. En la reunión con otras personas, amplificamos nuestro ritual y la ceremonia.
– Los seres humanos son seres naturalmente sagrados. En la vida de cada ser humano hay importantes pasajes para ser honrados con el ritual y la ceremonia.
– Honramos el cuerpo humano como el compañero sagrado para nuestra Alma mientras está encarnado en la Tierra. Nuestro ADN nos conecta con Todo Lo Que Es.
– La Tierra es nuestra casa y toda la naturaleza es nuestra lugar de culto. Honramos a los solsticios de la Tierra y los equinocios como días sagrados de cronometraje de cada año solar. Honramos las lunas llena y nueva, como cronometradores sagrados para cada mes del año. Los siete direcciones (Este, Sur, Oeste, Norte, arriba, abajo y Centro) crean un espacio sagrado para todos los seres.
– Estas creencias y prácticas pueden ayudar a las personas a restablecer su alma de las heridas que ha experimentado o heredado. Restaurar el alma puede conducir a la restauración de la mente sagrada, cuerpo y espíritu.
– La gratitud y la reciprocidad se expresa en el círculo sagrado de la alianza, la unidad, y la conexión entre el espíritu y el mundo físico, para mantener el equilibrio sagrado de la vida.
La medicina a la que el chamanismo Tewinalpa alude, se refiere a todo aquello, que en armonía con el Universo, mejore la conexión entre uno mismo, el Gran Misterio y la vida en todas sus manifestaciones. Esto es solo posible cuando integramos la necesidad de equilibrio y sanación de nuestro cuerpo físico, nuestra mente y el espíritu. También propone como medicina, todo aquello que infunda fuerzas personales, resistencia y conocimiento.

La medicina Tewinalpa, conlleva también la curación de la Madre Tierra, y todas sus criaturas, ya sean seres humanos, animales, plantas o minerales, si así es requerido.

Fundamentalmente, estima la medicina como una filosofía o un “modo de vivir”, que abarca todos los aspectos del Ser que camina en perfecta armonía con la Madre Tierra y el Universo.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s